La fuerza de Morena está en el pueblo
Víctor Rodríguez / DT Mas noticias
La transformación de México no se decreta, se construye. Esa fue la consigna que resonó en Ixtenco durante la jornada informativa encabezada por Marcela González Castillo, dirigente estatal de Morena en Tlaxcala. Con un mensaje claro y contundente, González Castillo reafirmó que el movimiento de la Cuarta Transformación no se impone desde las cúpulas, sino que nace y se fortalece en las calles, en los barrios, en los pueblos, con la voz de todas y todos.
En un ejercicio profundamente democrático, vecinas y vecinos se dieron cita no solo para escuchar, sino para participar. Propuestas, inquietudes y compromisos se tejieron en comunidad, como un recordatorio de que Morena sigue siendo —y debe seguir siendo— el instrumento del pueblo para hacer valer la justicia, la dignidad y los principios que le dieron origen.
Marcela González lo sabe: la ideología de un movimiento no se sostiene sola. En un contexto nacional donde algunas acciones han desviado el enfoque inicial de la Cuarta Transformación, ella ha decidido no perder el rumbo. Con firmeza ha reafirmado que Tlaxcala es y será un bastión morenista, no solo por sus altos niveles de participación ciudadana —por encima del 70%— sino por la convicción de su gente.
Su liderazgo dialogante y cercano ha permitido revivir una de las frases más emblemáticas de Andrés Manuel López Obrador: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.” Una frase que no solo guía, sino que compromete.
En sintonía, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, también ha dejado claro que su estilo de gobierno se basa en escuchar al pueblo. Con iniciativas como Jornadas por la Paz, busca enfrentar de raíz problemáticas como la inseguridad y el deterioro del tejido social. Y eso solo se logra en territorio, no desde los escritorios.
Así, mientras el país se enfrenta a nuevos retos, en Tlaxcala se fortalece el corazón del movimiento. Marcela González Castillo ha entendido que el poder de Morena no está en las encuestas ni en los discursos grandilocuentes, sino en la capacidad de escuchar, organizar y actuar con la gente.
Porque al final, la verdadera transformación no se da con promesas, sino con hechos. Y en Tlaxcala, el pueblo sigue siendo protagonista.
