Felicidades Alfonso Sánchez

Esta semana ocurrió algo curioso: alguien felicitó a Alfonso Sánchez García dando por hecho que ya había sido nombrado coordinador de la Defensa de la Transformación en Tlaxcala. Bastó esa publicación para que algunos se dieran por enterados, otros decidieran subirse al tren de las felicitaciones y, por supuesto, no faltaran quienes se indignaron.

Pero más allá de si el nombramiento está hecho o no, el episodio terminó poniendo sobre la mesa algo que resulta mucho más difícil de negar: el respaldo a un proyecto también se mide en las calles.

Y ahí las imágenes hablan por sí solas.

Basta contrastar las fotografías de los eventos de la senadora Ana Lilia Rivera con las de Alfonso Sánchez García para encontrar diferencias evidentes en asistencia, ambiente y, sobre todo, en el ánimo de la gente. En los encuentros de Alfonso se han documentado largas filas de personas esperando para tomarse una fotografía con él. Y hay algo que difícilmente puede fabricarse: nadie puede obligar a alguien a pedir una foto porque quiere conservar un recuerdo.

Algunos han querido explicar esas imágenes diciendo que se trata de trabajadores obligados a asistir. Puede ser una explicación para algunas concentraciones, pero resulta mucho más difícil sostenerla cuando se observan los rostros, los abrazos, las sonrisas y, particularmente, esas filas espontáneas para acercarse a una persona.

Quizá por eso molestó tanto aquella publicación. No necesariamente porque hubiera confirmado un nombramiento, sino porque recordó algo que la política suele olvidar: los hechos terminan hablando más fuerte que los discursos.

Y mientras unos recurren cada vez más al insulto para marcar diferencias, Alfonso Sánchez García parece haber elegido otro camino: sumar, acercar y construir unidad.

El nombramiento podrá llegar antes o después. Lo que ya está ocurriendo, sin embargo, no depende de un comunicado: se ve en la gente.