Cuando el tiempo es vida y el IMSS se queda sin tiempo: la denuncia que nace en Apizaco
Víctor Rodríguez
El caso de un paciente cuyo nombre se reserva por razones de privacidad, originario de Apizaco y que sufrió un pre-infarto, no es una anécdota aislada: es el síntoma de un sistema de salud rebasado, lento y peligroso para quienes dependen de él. Lo ocurrido revela una realidad que muchas familias conocen de primera mano: en Tlaxcala y Puebla, los servicios del IMSS ya no alcanzan, y cuando la vida depende de minutos, las instituciones se tardan días.
Una urgencia que enfrentó un sistema sin espacio
Cuando el paciente comenzó a presentar síntomas graves —dolor torácico, sudoración, dificultad respiratoria— su familia actuó de inmediato. Lo trasladaron al hospital para recibir atención urgente. Ahí, el personal lo estabilizó como correspondía: sedación, oxígeno, monitoreo. Pero el diagnóstico era contundente: requería un cateterismo de urgencia, un procedimiento que puede significar la diferencia entre vivir o morir.
El problema:
• El Hospital del IMSS en Apizaco no puede realizar cateterismos.
• El Hospital del IMSS en Puebla —centro regional saturado— se negó a recibirlo por “falta de espacio”.
El paciente quedó en un limbo clínico, sedado, conectado a oxígeno y a la espera… no de horas, sino de 3 o 4 días. Cualquiera que conozca la cardiología sabe que, en estos casos, el tiempo no solo es oro: es músculo cardiaco. Y perder músculo cardiaco es perder vida.
¿Qué es un cateterismo y por qué esperar es tan peligroso?
El cateterismo cardiaco es un procedimiento en el que un cardiólogo intervencionista introduce un catéter por una arteria para llegar al corazón y evaluar o corregir obstrucciones. Permite:
• Detectar bloqueos
• Medir presión dentro del corazón
• Abrir arterias tapadas (angioplastia)
• Colocar stents
Datos relevantes
• En un infarto, las guías internacionales indican que el cateterismo debe realizarse idealmente antes de 90 minutos desde el primer contacto médico.
• Esperar más de 12 horas incrementa de manera crítica el daño cardiaco.
• Cada hora de retraso eleva el riesgo de muerte y de insuficiencia cardiaca permanente.
• En México se realizan más de 70 mil cateterismos al año, pero la demanda crece más rápido que la capacidad del sector público.
Por ello, mantener a un paciente 3 o 4 días esperando un procedimiento urgente es, clínicamente, inaceptable.
No es un caso aislado: es un patrón en Tlaxcala y Puebla
La región Tlaxcala-Puebla concentra una gran población derechohabiente. El problema es evidente:
• IMSS Apizaco no cuenta con servicios de hemodinamia (unidad donde se realizan cateterismos).
• IMSS Puebla opera al límite de su capacidad, con pacientes de varios estados.
• Los tiempos de espera pueden ser de días, cuando la vida exige minutos.
En los pasillos, entre camillas y monitores, la realidad es imposible de ocultar:
El IMSS está rebasado.
La contradicción dolorosa: cuotas puntuales, servicios insuficientes
Mientras trabajadores y patrones enfrentan sanciones durísimas si no pagan puntualmente sus cuotas al IMSS, el sistema no ofrece la misma puntualidad ni calidad en el servicio que cobra.
La vida del paciente reservado estuvo en riesgo por una razón estructural:
La institución que debía protegerlo no tenía espacio para atenderlo.
¿Y qué pasa con quienes no pueden esperar?
¿Con quienes no tienen redes o familiares que exijan?
¿Con los que mueren sin que su historia sea contada?
El costo humano de un sistema colapsado
Mientras en otros países un paciente con infarto recibe cateterismo en menos de una hora, en México aún suceden escenas como esta:
• Pacientes sedados durante días.
• Traslados negados por falta de espacio.
• Unidades especializadas insuficientes para cubrir regiones completas.
• Familias esperando sin información.
• Médicos que hacen lo posible, con lo mínimo.
El hecho de que este paciente sobreviviera es casi un golpe de suerte, no un mérito del sistema.
Una denuncia ciudadana: el IMSS debe escuchar
Este artículo no es un ataque, es un llamado urgente.
Un llamado de quienes pagan por un servicio que, cuando lo necesitan, no siempre está disponible.
La región Tlaxcala-Puebla necesita más unidades de hemodinamia, más personal, más inversión, y un protocolo claro de atención cardiaca sin esperas mortales.
Si un derechohabiente cumple durante años, lo mínimo que merece es una institución que también cumpla.
Porque ninguna persona debería morir esperando lugar.
Porque cuando el corazón falla, el IMSS no puede fallar también.
