El Grito de los Olvidados del 12 de Febrero en Hueyotlipan
Aquel 12 de febrero de 1812 , el sol no salió sobre Hueyotlipan con su parsimonia de siempre. El amanecer traía un frío seco , de ese que corta la cara, pero en el pecho de los pobladores ardía un fuego que ninguna helada del altiplano podría apagar . No era un día para el arado , ni para el mercado , ni para el silencio . Era el día en que un pueblo decidido iba a arrancarse las cadenas .
En el centro, la figura del cura de Hueyotlipan , un hombre cuya fe no se limitaba a las paredes del templo, sino que se extendía al hambre y al dolor de su gente. Con la voz quebrada por la emoción pero firme como la piedra , lanzó la proclama que cambiaría todo: ¡Independencia! Ese grito no se quedó entre las paredes de la parroquia. Voló, se esparció por las callejuelas y encontró eco en el valor de Camilo Suárez, el indomable comandante del Santuario de Ocotlán . Juntos, el cura y el guerrero, el espíritu y la espada , sellaron un pacto de sangre y libertad frente a una multitud que ya no tenía miedo .
Lo que ocurrió después fue un milagro de fraternidad . Como si de una sola alma se tratara, la noticia corrió por los cerros y las barrancas. Hueyotlipan se convirtió en el corazón de un gigante que despertaba . De los cuatro puntos cardinales empezaron a llegar hombres con las manos callosas de tanto trabajar la tierra , ahora empuñando machetes y lanzas improvisadas .
Fueron más de 20 pueblos los que acudieron al llamado . Se dice que el polvo levantado por la marcha de las milicias oscureció el camino
. Eran padres, hijos y hermanos que, bajo el cielo de Hueyotlipan , juraron que preferían morir de pie que seguir viviendo de rodillas ante una corona que los miraba con desprecio desde el otro lado del mar .
Aunque el destino los llevaría después a las batallas en las cumbres de Aculco , y aunque muchos de esos nombres se perdieron en el tiempo , el 12 de febrero quedó marcado en las piedras de Hueyotlipan . Fue el día en que el municipio dejó de ser víctima del virreinato para convertirse en vanguardista de la libertad tlaxcalteca
.
Hoy, cuando el viento sopla fuerte sobre la plaza , si uno cierra los ojos, todavía puede escuchar el relincho de los caballos y el clamor de aquellos valientes . Hueyotlipan no solo participó en la historia; Hueyotlipan hizo la historia . Y lo hizo con la pasión de quienes saben que la libertad no se pide, se arrebata .
¡Que viva Hueyotlipan!
¡Que vivan los héroes del 12 de febrero!
Cronista Municipal
