Crónicas de Yauhquemehcan: El papel de los tlaxcaltecas en los cimientos de la Nueva España

En una nueva entrega de la serie “Crónicas de Yauhquemehcan”, el cronista municipal David Chamorro Zarco expone con detalle la relevancia histórica de Tlaxcala y sus habitantes en la caída de México-Tenochtitlan y en la posterior conformación del vasto territorio de la Nueva España.

El texto rememora el 13 de agosto de 1521, fecha en la que se consuma la caída simbólica de la gran ciudad mexica, tras un prolongado asedio por parte de un ejército compuesto por tropas españolas y un número considerable de guerreros indígenas aliados, entre ellos, los tlaxcaltecas, pieza clave en la estrategia militar que derivó en la victoria.

La crónica señala que la captura del huey tlatoani Cuauhtémoc marcó el fin de la resistencia mexica, provocando el ingreso de las tropas aliadas a una ciudad devastada por el hambre y la enfermedad. Apenas un día después, se difundió la noticia de la caída por todo el territorio mesoamericano. En Tlaxcala, el hecho fue motivo de celebración, marcando el 15 de agosto como un día de trascendencia histórica y simbólica, ligado a la devoción a Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la ciudad.

Chamorro Zarco destaca que, tras la conquista, los tlaxcaltecas participaron activamente en expediciones de colonización, fundación de pueblos y pacificación de territorios. Esta colaboración fue determinante para establecer nuevas rutas, consolidar asentamientos y expandir el cristianismo. Las «Cuatrocientas Familias Tlaxcaltecas», cuya salida oficial ocurrió el 6 de junio de 1591, representan uno de los episodios más recordados de esta diáspora, aunque las migraciones tlaxcaltecas iniciaron desde el siglo XVI y se extendieron hasta finales del XVIII.

El cronista subraya también las aportaciones culturales de Tlaxcala, como la introducción de nuevas técnicas agrícolas, la construcción de templos, el fortalecimiento del náhuatl y el castellano como lenguas de comunicación, y la consolidación de núcleos urbanos que hoy son polos económicos en México y otros países.

“Las huellas de los tlaxcaltecas no se borran”, concluye Chamorro, resaltando cómo muchas comunidades en México aún conservan viva la memoria de su origen tlaxcalteca a través de sus festividades, prácticas religiosas y expresiones artísticas.

¡Caminemos Juntos!