El sueldo que no llega y la angustia que sí

Por Víctor Antonio Rodríguez Carrasco
DT Más Noticias

En los pasillos de la presidencia municipal de Tzompantepec, Tlaxcala, el ambiente dista mucho de la calma que suele acompañar el cierre de año. No hay festejos ni planes; hay preocupación. A la redacción de DT Más Noticias llegó una denuncia pública de trabajadoras y trabajadores de distintas áreas que hoy enfrentan una realidad dura y silenciosa: no han recibido los pagos que por ley les corresponden.

Los señalamientos apuntan a un incumplimiento de obligaciones laborales por parte del ayuntamiento que encabeza Marcelino Ramos Montiel. No se trata de un trámite administrativo ni de un ajuste contable. Son recursos que sostienen la mesa, la renta, los medicamentos y la educación de los hijos; derechos que, al no cumplirse, impactan directamente en los hogares.

La tensión ha escalado al punto de que elementos de Seguridad Pública han planteado acciones de protesta, incluido un paro laboral. Detrás de esa posibilidad no hay ánimo de confrontación, sino desesperación. Nadie quiere dejar de trabajar; lo que se exige es certeza, respeto y una solución inmediata.

A esta problemática se suma otro foco rojo que revela la dimensión del desorden administrativo: medios de comunicación con los que el ayuntamiento mantiene contratos reportan adeudos de hasta cinco meses, sin que, hasta ahora, se les haya cubierto lo pactado. El incumplimiento no sólo afecta a trabajadores municipales; alcanza también a proveedores de servicios que han cumplido su parte y hoy enfrentan retrasos que comprometen su operación.

Según relatan los propios empleados, el presidente municipal y la síndica se transfieren responsabilidades por la mala administración que derivó en esta situación. Mientras la culpa va y viene, el tiempo corre y las cuentas no esperan. La gente no puede pagar con explicaciones cruzadas; paga con dinero que hoy no llega.

Humanizar este problema es entender que no hablamos de números ni de oficios internos. Hablamos de madres y padres que hacen cuentas para comprar la cena, de trabajadores que mantienen en marcha al municipio y de prestadores de servicios que confiaron en la palabra institucional y hoy no tienen respuesta.

Gobernar también es cumplir compromisos y cuidar a quienes sostienen la operación diaria. Cumplir la ley no es un favor; es una obligación. Tzompantepec necesita respuestas claras, decisiones responsables y soluciones inmediatas. Porque cuando la administración falla, no falla en abstracto: falla en la vida cotidiana de la gente.