Un recuerdo para Hans Christian Andersen
David Chamorro Zarco
Cronista Municipal
Cerrando la primavera hemos tenido ya varios días de lluvia que hacen muy apetecible y deseable estar en casa, sentarse en un sillón cómodo, de preferencia junto a la ventana, tener junto una mesita con una taza de té o de café y en las manos un libro para deleitarnos con las mejores historias y dar rienda suelta a la imaginación galopante.
Una de las prácticas más comunes de los abuelos hacia los nietos o de los padres para con sus hijos, es el relatar cuentos. Los pequeños suelen hacerse rápidamente muy aficionados a escuchar la relatoría o a seguir con los ojos los dibujos que acompañan a los textos en los libros, imaginando la secuencia de la historia. Estoy seguro que no habrá quien no sepa, muy a su manera, narrar la historia de la inocente Caperucita Roja o la historia llena de limitaciones y vicisitudes de La Cenicienta.
A pesar de que muchos de esos cuentos fueron concebidos de manera anónima, alimentados y alojados en la memoria colectiva de los pueblos, otros sí tienen un autor específico que los recogió del folclor popular o de plano los imaginó como una obra original. Tal es el caso de Hans Christian Andersen, un poeta danés que es especialmente recordado por haber publicado varios cuentos de los que tenemos por los más famosos entre la literatura infantil.
Posiblemente el nombre de Hans Christian Andersen diga poco para la mayoría de nosotros, más cuando escuchamos referir obras como El Patito Feo, La Reina de las Nieves, La Sirenita o El Traje Nuevo del Rey, ya sabemos con mejores referencias de qué estamos hablando. Resulta que nuestro autor, nacido a principios del siglo XIX en una pequeña aldea de Dinamarca, fue el hijo de un humilde zapatero, por lo que tuvo que aprender desde niño varios oficios para poder sobrevivir. No obstante, en la mente de Hans algo era diferente, algo le decía que estaba destinado a realizar cosas muy diferentes de las manualidades y los trabajos rudos. De manera que, apenas siendo un adolescente, se mudó con todo y su miseria a la capital de su país, la ciudad de Copenhague, y hace sus primeros escarceos por intentar destacar.
En cierto modo, la vida de Andersen fue como de cuento, como si hubiera sido una de las centenas de historias que logró escribir a lo largo de su vida, pues, con la intención de volverse un cantante de ópera sin saber nada de música. Por eso, muchos le tomaron por loco en la ciudad capital de su país, pero al mismo tiempo pudo hacerse de algunas amistades que, como por arte de magia, resultaron especialmente benévolas, pues fueron el puente para conocer y hacerse de la simpatía del mismo Rey de Dinamarca quien vio en el chico algo digno de ser considerado y le patrocinó sus estudios. Naturalmente, a pesar de muchas antipatías y burlas en el colegio, Hans supo aprovechar la oportunidad que se le brindaba y terminó satisfactoriamente su preparación.
Hans Christian Andersen comenzó a escribir y publicar diversas obras, entre las que se cuentan algunas novelas y obras de teatro que en su momento no fueron apreciadas del todo. También hizo diversos relatos acerca de los muchos viajes que emprendió a lo largo de su vida por diversas regiones de Europa, aunque, como ya tengo dicho, el hombre es especialmente recordado por los cientos de cuentos y relatos infantiles que sacó de su plena imaginación y autoría o que fue recogiendo a lo largo de sus viajes y que yacían en el imaginario colectivo, poniendo, por supuesto, su magistral arte narrativo.
El Patito Feo, como todos recordamos, es la historia de una familia de patos cuya madre, luego de incubar sus huevos se siente muy orgullosa de todos ellos por su ser de su misma naturaleza; empero, hay uno que es diferentes, que dista mucho del color y las características de sus hermanos y, sin embargo, se esfuerza por integrarse a la familia, ante el manifiesto rechazo de ellos. Naturalmente el pequeño es atacado y relegado y esto le hace sentir mal casi siempre, sin embargo, no ceja en su intento por ser parte de la propia comunidad hasta que, pasado el tiempo, la naturaleza abre todo su esplendor y frente a la admiración de todos, se despliegan los colores y las formas regías de un cisne maravilloso, de belleza incomparable, de gran altivez y vivacidad. Hay muchos que piensan que en este cuento está retratado en cierto modo el destino del autor que, como ya se ha comentado, sufrió durante la primera etapa de su vida el rechazo y la humillación. Como quiera que sea, sale de esta historia la lección de que los prejuicios son terriblemente palpitantes en contra de quien es diferente y eso tiene, lamentablemente una valides universal hasta nuestros días.
En lo particular, en mi infancia, me gustó mucho El Soldadito de Plomo, que es la historia de un juguete empaquetado en una caja con otros once soldaditos, pero causas del infortunio el plomo se terminó sin que este último elemento se hubiera completado, de suerte que al duodécimo soldadito le faltaba una pierna. No obstante, era valiente y tan capaz como sus compañeros de armas para emprender cualquier misión. De pronto el juguete mira hacia arriba y contempla, fascinado, la figura de una bailarina bella y elegante que, como él, sólo se sostiene en una pierna. El soldadito termina enamorándose de ella, pero otro juguete, celoso de este amor, se las ingenia para hacer caer al guerrero por la ventana en una noche de lluvia. Las aguas arrastran al soldado y más adelante unos niños le ponen a bordo de un barco improvisado para verlo navegar por los riachuelos que ha generado el agua de lluvia, pero es tanto el ímpetu de la corriente que el juguete cae por una alcantarilla y muy pronto es arrastrado al mar, con la suerte de que un pez lo engulle y por algún tiempo queda en la oscuridad absoluta; más quiso el destino que el pez cayera en la red de un pescador y fuera puesto a la venta en un mercado cercano a la casa en donde originalmente vivía el soldadito de plomo. La sirvienta compra el ejemplar para la comida, y al momento de abrir el vientre del animal para prepararlo, aparece, ante la admiración de todos, el pequeño guerrero de una sola pierna que, una vez lavado y seco, regresa con sus compañeros a la formación. La bailarina queda admirada al conocer la historia de su enamorado y le corresponde con sinceridad, más quiso la fortuna que, estando juntos en lo alto de una repisa cerca de la ventana, fueran ambos arrojados por una fuerte ráfaga de viento al interior del fuego de la chimenea, y de esta forma, ambos quedaron fundidos para siempre.
Repito que historias como El yesquero, La princesa y el guisante, Pulgarcita, La sirenita, El traje nuevo del emperador, Los cisnes salvajes, El soldadito de plomo, El cofre volador, El Príncipe Malvado, El alforfón, El ángel, El patito feo, El ruiseñor, La reina de las nieves, y muchas, muchas más procedieron de la pluma de Hans Christian Andersen, sea que hayan sido productos genuinos de su imaginación o adaptaciones de historias tanto nórdicas como de otras latitudes de Europa, a través del folclore de su gente. Como todos saben, muchas de estas obras han sido retomadas para ser representadas en el teatro o en el cine, específicamente como películas de dibujos animados, hechas por la empresa más poderosa del orbe en tal materia, no sin dejar de tergiversar un poco su contenido original.
En lo personal, yo tuve el privilegio de leer estas obras en el acervo que conserva nuestra biblioteca pública en San Dionisio Yauhquemehcan, por lo que les invito para que se acerquen a ella y en general a los libros. Todos estamos muy conscientes de que es absolutamente imperativo fomentar en las nuevas generaciones de niños y jóvenes el hábito y el amor por la lectura como una de las herramientas más eficientes para prepararlos a enfrentar el futuro inmediato. Los cuentos infantiles pueden ser una puerta inmejorable para asomarnos a este vasto e inagotable universo de la imaginación humana. Si vamos a dar un obsequio con cualquier motivo, regalemos un libro. Tratemos de leer porque en ello está nuestra esperanza de mejora y nuestro más seguro canal de superación.
¡Caminemos Juntos!
