Rinden homenaje a Luis Nava Rodríguez en el centenario de su natalicio
Apizaco, Tlaxcala.- Autoridades municipales, cronistas e integrantes de la sociedad apizaquense se reunieron en el Centro Cultural La Libertad para ofrecer un homenaje luctuoso en el marco del centenario del natalicio del presbítero y cronista Luis Nava Rodríguez.
Nava Rodríguez fue descrito por quienes lo conocieron como una persona inquieta, cualidad que lo llevó a iniciar su trayectoria literaria en 1941 con su primera colaboración en el periódico El Forjador. En 1947 continuó su labor publicando en La Juventud y colaborando con El Sol de Tlaxcala, El Sol de Vacaciones y la revista Ocontlal.
En 1949 fue ordenado presbítero, el 24 de septiembre, y el 12 de octubre de ese mismo año ofició su primera misa. A lo largo de su ministerio sacerdotal ejerció su apostolado en distintas comunidades de Tlaxcala y Puebla, hasta regresar finalmente a la ciudad de Apizaco.
De acuerdo con la cronista Teresa Meneses, en su obra Apizaco del sueño a la realidad, Nava Rodríguez fue el primer sacerdote católico originario de Apizaco.
Tras el fallecimiento de José Aramburu Garreta—considerado hasta entonces el primer y único cronista de Apizaco— ocurrido el 15 de junio de 1985, y pese a que Candelario Reyes Flores había publicado una obra sobre la ciudad titulada Apizaco, biografía de una ciudad, fue el 14 de agosto de ese año cuando, gracias a su destacada labor periodística y literaria y a una historiografía que venía construyendo desde 1954, Nava Rodríguez fue nombrado cronista oficial de Apizaco, según refiere la maestra Angélica Rodríguez Maldonado.
Entre sus obras destacan Tlaxcala Prehispánica, Tlaxcala Colonial, Tlaxcala Contemporánea, Historia de Apizaco e Historia de Huamantla, algunas de las cuales aún pueden conseguirse en librerías como La Cultura, en la ciudad de Apizaco, o que en su momento se distribuyeron en el extinto Portal Hidalgo (Portal Chico) de la ciudad de Tlaxcala.
El presbítero y cronista falleció el 12 de diciembre de 1995, dejando un legado literario y social que, según los organizadores del homenaje, requeriría de mucho más espacio del disponible para ser abordado en su totalidad.
En reconocimiento a su trayectoria, en 1982 se le dedicó una calle en la colonia del Carmen, y en el Centro Cultural La Libertad fue colocado un busto en su honor, el cual posteriormente sería acompañado por el del muralista Desiderio Hernández Xochitiotzin, gran amigo de Nava Rodríguez, con quien hoy comparte un espacio de manera permanente en ese recinto.
Su memoria ha sido evocada por diversos cronistas e historiadores, entre ellos la maestra Angélica Rodríguez Maldonado, el doctor Marciano Netzacuacoyotzi Méndez y el maestro Ricardo Olivares Talavera, así como por Mario Bojalil Bojalil, Francisco Huerta Barba, Amando Bautista Rosas, Jorge Vargas, Rafael García Sánchez y Teresa Meneses Sala.
El homenaje contó con la presencia del presidente municipal constitucional de Apizaco, Javier Rivera Bonilla; el secretario del Ayuntamiento, Juan Pablo Morales Rico; la segunda regidora, Letizia Atempa Díaz; la sexta regidora del cabildo; la directora de Turismo y Cultura municipal, Ana Laura Lima Meneses; el cronista municipal y presidente del Consejo de Cronistas del Estado de Tlaxcala, Mario Alberto Bojalil Bojalil; la directora del Centro Cultural La Libertad, María del Rayo Netzahualcóyotl; la embajadora digital de Apizaco, Rubí Villafox; Jimena Aguilar, Miss Mesoamérica Apizaco 2026; y el ingeniero Sergio Pintor Castillo, quien fuera presidente municipal de Apizaco durante la administración 1996-1999.
Durante su mensaje, el presidente municipal Javier Rivera Bonilla destacó que Apizaco no se construyó únicamente con rieles y locomotoras, sino también con memoria histórica. Señaló que el padre Luis Nava Rodríguez fue mucho más que sacerdote y pastor de generaciones enteras: fue el primer historiador que documentó con seriedad la historia de Apizaco. Lo describió como un hombre sencillo y de pluma ágil, capaz de escribir con profundidad sin necesidad de grandes archivos, y afirmó que, según reconocen los cronistas locales, su trabajo llevó el nombre de Apizaco a nivel nacional a través de publicaciones y revistas. El edil concluyó que el legado del padre Nava demuestra que la fe y la cultura no están reñidas, y que un pueblo que conoce su pasado está mejor preparado para defender su futuro.
El evento reunió también a ciudadanos, medios de comunicación y allegados al presbítero Luis Nava Rodríguez, quienes coincidieron en reconocer su legado como pilar de la crónica y la historiografía apizaquense.
